martes, 4 de diciembre de 2012

La Joven que murió dos veces



En 1902 cuando Rufina festejaba sus 19 años, fue encontrada tendida en el suelo, rígida, muerta. Un médico confirmó que había sido un sincope. Al día siguiente, su madre junto a Hipólito Yrigoyen la sepultaron en la Recoleta. Días más tarde, el cuidador de la bóveda de los Cambaceres, avisó que el ataúd de Rufina estaba abierto y con la tapa rota.
La versión oficial sugirió un robo, ya que la niña había sido enterrada con sus mejores joyas, pero la leyenda cuenta que arañando y golpeando las paredes del fénetro logró salir, pero las puertas de la bóveda estaban cerradas. Entonces ante la desesperación, volvió a morir realmente de un ataque al corazón. De ahí que se puede apreciar, una estatua de figura lánguida, la representa con una mano aferrada a la reja o como intentando abrir la puerta.
Muchas historias se tejen alrededor de esta personalidad, que murió de catalepsia, que recorre el cementerio vestida de blanco, lo cierto es que no son pocos los que juran a verla visto, impoluta, de blanco… recorriendo las calles del Cementerio.

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