En 1880, cuando el cementerio fue
reformado, el cuerpo se perdió desapareciendo para siempre. Se dice que debe
estar en la bóveda de algún otro personaje de su época en el sector 3 .Qué
ocurrió realmente, tal vez nunca lo sabremos.
Dirección: Junín 1760 Tel: 4804-7040 y 4803-1594. Abierto al público los 365 días del año de 7.00 a 18.00 hs
martes, 25 de septiembre de 2012
El desaparecido nieto del Rey
¿Cómo
llegaron los restos del nieto de Jorge IV, rey de Inglaterra, al cementerio?
Todo comenzó en el tiempo de las invasiones inglesas. Su padre, hijo del rey
Jorge, llegó a América específicamente a Uruguay, durante el tiempo de las
invasiones inglesas. Su hijo, Miguel Haines, a la edad de 20 años, decidió
mudarse a Buenos Aires y dedicarse a su gran pasión, la música. A pesar de
haber quedado ciego tras una fallida operación en Europa tuvo cierta
popularidad entre 1840 y 1860. Al morir, como era de esperarse de un noble
europeo, se lo colocó en el cementerio de Recoleta.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Peleados hasta la muerte
Salvador
María del Carril, vicepresidente del general Urquiza, era conocido por su
dureza. Al parecer su esposa, Tiburcia Domínguez, tenía muchas deudas que
pagar. Al enterarse Del Carril, escribe en una carta pública que no pensaba
poner ni un centavo de su dinero para ayudar a Tiburcia. Ella se enoja tanto
que jura no volver a hablarle nunca más. Ambos convivieron durante 21 años sin
pronunciarse una palabra.
Cuando muere Salvador, su esposa lo coloca en una bóveda del cementerio y manda a construir una estatua en la cual él se encuentra mirando hacia el sur.
Pasan los años y, cuando Tiburcia se ve cercana a la muerte, pide que su escultura se encuentre de espaldas a la de su esposo. ¡Eso sí que es estar enojada! ¿Qué hubieras hecho vos?
Cuando muere Salvador, su esposa lo coloca en una bóveda del cementerio y manda a construir una estatua en la cual él se encuentra mirando hacia el sur.
Pasan los años y, cuando Tiburcia se ve cercana a la muerte, pide que su escultura se encuentre de espaldas a la de su esposo. ¡Eso sí que es estar enojada! ¿Qué hubieras hecho vos?
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