Una de las bóvedas más
costosas e importantes es la de la familia Leloir, donde descansa el premio
Nobel de Química del año 1970, Federico Leloir.
Los Leloir son
originarios de los Bajos Pirineos Franceses, llegando a la Argentina hacia
1820. El mausoleo fue diseñado por el arquitecto francés A. Guilbert.
La parte inferior de
la bóveda es un gran basamento cúbico revestido de granito pulido; la parte del
medio está compuesta por un tambor realizado en bronce. El templete que corona la
bóveda de forma cuadrangular esta coronado por una cúpula, en cuyo interior
resalta un Cristo redentor con los brazos abiertos, realizado en teselas de
colores y el mayor porcentaje de las mismas, bañadas en oro.
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