Nació en Tucumán
en 1810. Su padre era un comerciante vasco y su madre era criolla, miembro de una de las más importantes familias tucumanas. Ella muere
durante el parto de Juan Bautista. Pocos años más tarde fallece su padre y de esta manera Alberdi queda huérfano al cuidado de sus hermanos mayores.
Su familia apoyó
la Revolución desde sus inicios y su padre frecuentaba al general Manuel Belgrano cuando éste estaba al
mando del Ejército del Norte.
De muy joven se mudó a Buenos Aires. Estudió en el
departamento de jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires y en la
Universidad Nacional de Córdoba. Culminó sus estudios en Montevideo en 1840 y
obtuvo su título de doctor en
jurisprudencia durante su estadía en Chile.
En esos años en Buenos Aires se dedicó a la música y
compuso obras clásicas de piano, guitarra y flauta para sus amigos. En 1832 escribió su primer libro, El espíritu de la música.
La Generación del ´37
Alberdi se unió al llamado Salón Literario, fundado por Marcos Sastre, a fines de 1835.
Allí era habitual encontrarse con Juan María Gutiérrez y José Mármol, entre otros
jóvenes, con los que se vinculó a la llamada generación del ´37. Este grupo, formado por intelectuales con ideas de una democracia liberal, se asumió como continuador de la obra de
la Revolución de Mayo, propiciando una organización
mixta del país como respuesta al enfrentamiento entre federales y unitarios.
En 1837 Alberdi continuó escribiendo bajo el apodo "Figarrillo" y editó el
periódico "La moda", dedicado a divulgar la moda de la época, artículos sobre
música, poesía, literatura y costumbres.
Se publicaron 23 números en total.
Se opone a Rosas
En noviembre de 1838, debido a su negativa a prestar
juramento al régimen del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, y a la persecución
de la Mazorca- organización
parapolicial creada por Rosas para atemorizar a sus adversarios- se disolvió el
Salón Literario, formándose una logia
llamada “La joven Argentina”, cuyos estatutos fueron confiados a Alberdi, exiliándose
la mayoría de sus miembros en países limítrofes. Alberdi hizo lo mismo exiliándose
en Montevideo. Dejaba en Buenos
Aires una amante y un hijo recién nacido, al cual nunca reconoció, de nombre
Manuel, a quien nombró legatario en su testamento llamándolo “pariente”.
En Montevideo trabajó como abogado y periodista,
apoyando la intervención francesa contra el gobierno de Rosas. También fue
secretario del general Juan Lavalle,
de quien se alejo debido a diferencia políticas.
En 1843, cuando Oribe con su ejército, subvencionado
por Rosas, sitió Montevideo, logró escapar disfrazado de marinero francés y se
trasladó a Europa. Residió en Paris unos pocos meses y conoció al general José de San Martín.
Volvió a América ese mismo año y se instaló en Valparaíso, Chile, donde ejerció como
abogado. Allí presentó su tesis doctoral, donde expuso la idea de una unión
americana por medio de herramientas tales como una unión aduanera. Adquirió la finca Las Delicias y se puso en
contacto con Domingo Faustino Sarmiento,
cabeza de la emigración argentina en Chile.
Desde ese país se dedicó a estudiar la constitución de los Estados Unidos, con
la idea de copiar lo que pudiera para la Argentina cuando llegara el caso de
sancionarla, cosa a la que se oponía el régimen rosista.
La Constitución de 1853
Cuando Rosas es
derrotado, el 3 de febrero de 1852, Alberdi se puso a escribir un tratado sobre la
futura constitución argentina. Esta fue su principal obra llamada las Bases y Puntos de Partida para la Organización
Política de la República Argentina. Tuvo tanto éxito que la reeditaría con
ampliaciones, incluyendo un proyecto de Constitución,
basado en la Constitución Argentina de 1826 y en la de los Estados Unidos.
Las ideas de Alberdi tenían como fundamento el liberalismo tanto político como económico.
Frente a un país despoblado, su principal preocupación
era la población argentina. A tal fin favoreció la inmigración europea, especialmente de los pueblos del norte.
Los constituyentes que se reunieron en Santa Fe,
sancionaron la Constitución Argentina de
1853 en base al texto de las Bases
de Alberdi.
En Europa
Ejerció funciones
diplomáticas en Europa a partir de 1855.
Urquiza le encargó la misión de obtener en Europa el reconocimiento de la Confederación
Argentina bajo la nueva Constitución y evitar el reconocimiento del Estado de
Buenos Aires como nación independiente, misión que Alberdi cumple con éxito..
Se opone a la Guerra
de Triple Alianza, actitud que le valió ser calificado como “traidor”.
La diputación por Tucumán
Sus gestiones en el exterior fueron interrumpidas a
partir de la organización de la República en 1862 al asumir la presidencia Mitre,
triunfador sobre Urquiza en Pavón. Regresó a establecerse en
Argentina el 16 de septiembre de 1878,
al ser elegido como diputado al Congreso Nacional por su provincia. A su regreso
se reconcilio con Sarmiento.
Mitre, todavía con rencor por la posición que tomó
Alberdi en la guerra con el Paraguay, que originó otro de sus libros más
difundidos llamado “El crimen de la guerra”, se empeñó en desacreditarlo por
medio del diario La Nación. Se opuso a la iniciativa de imprimir sus obras
completas por parte del Estado Nacional.
Vuelta a Francia y fallecimiento
Abrumado por esta circunstancia, Alberdi se marchó
nuevamente a Francia donde muere el 19 de junio de 1884, a la
edad de 73 años, recibiendo cristiana sepultura. Sus restos fueron expatriados
años después y colocados en el Cementerio
de Recoleta en una bóveda construida por la provincia de Tucumán. En 1991 fue llevado a Tucumán, su provincia natal, quedando la tumba de Recoleta como un cenotafio.