viernes, 16 de agosto de 2013

El Primer Intendente, Torcuato de Alvear


Torcuato de Alvear, padre del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, fue el primer intendente de la ciudad de Buenos Aires. Ejerció su mandato desde 1883 a 1887.

Algunas de sus primeras medidas tuvieron que ver con organizar la parte administrativa de la ciudad, por decirlo de alguna manera, burocratizarla. Crea la Oficina de Estadísticas, de Obras Públicas, de Química y muchas otras. Siendo parte de la Generación del 80, contó con la ayuda de otros contemporáneos como José María Ramos Mejía quien en 1883 crea la Asistencia Pública y Guillermo Rawson quien aconsejó y asesoró a Alvear en la creación del Registro Civil.

 
También influyó en la modificación del paisaje arquitectónico de la ciudad, inspirado en la arquitectura parisina y teniendo a Haussmann como modelo. Una de sus obras más conocidas es la Avenida de Mayo. Alrededor de la ciudad instauró grandes reservas verdes como el Parque de la Recoleta, el Parque Agronómico (actual agronomía) y el Parque Sur de la Convalecencia (en Barracas).

 
Durante su mandato amplió la infraestructura de servicios: se expandió la pavimentación y la iluminación. Puso especial énfasis en incrementar las obras sanitarias como la distribución del agua, alumbrado público y otros servicios. En la zona norte de la ciudad se ocupó del desarrollo de residencias aristocráticas siguiendo el estilo francés. Creó la Plaza San Martín y la Avenida Alvear.

 
Debido a la gran cantidad de inmigrantes que llegaban y a la falta de atención en obras que los ayudarán a poder instalarse en Buenos Aires, en su tiempo comenzaron a existir y crecer exponencialmente los tan famosos “conventillos”. La renta en estos lugares era bastante alta y se aprovechaban de los recién llegados. Recién en 1904 con el abaratamiento del boleto del tranvía y la posibilidad que se le dio a las personas de acceder a lotes en el suburbano pagando en cuotas, es que se produce un movimiento de la población hacia las afueras de las zonas más céntricas dando lugar a lo que décadas después modificaría las pautas del alojamiento popular.

Alvear tuvo parte en la modificación del Cementerio de la Recoleta. Antes de él era un humilde lugar, mientras que con su intervención se reformaron sus calles internas, se hizo la entrada y se amplió la capilla, siempre fiel al estilo parisino. Sus restos allí descansan en un mausoleo dónde también están su padre, hijo y el resto de la familia.

viernes, 8 de marzo de 2013

La bóveda más Visitada



A 200 metros del portón principal de entrada al cementerio de la Recoleta se alza la bóveda de la familia Duarte donde -cinco metros bajo tierra en el segundo sótano- se encuentran los restos de María Eva Duarte de Perón la verdadera Evita.
La bóveda de los Duarte se abrió para recibir a Evita en 1974 cuando sus restos fueron repatriados desde España. Antes su cadáver había sido objeto de un confuso episodio histórico que incluye su destierro a mediados de los cincuenta y su entierro en un cementerio italiano bajo un nombre falso.
La bóveda muestra una tendencia art decó de los años treinta. Su puerta es de bronce con festones flores y hojas sirven de fondo a una cruz latina. La parte superior tiene un brasero símbolo de la eternidad.
Es un punto turístico insoslayable en la necrópolis. Es más ninguna cripta reúne tantos visitantes como la de Evita.

jueves, 21 de febrero de 2013

Símbolos en el Cementerio



La creación del cementerio, al principio fue solo para católicos. A partir de 1863, Bartolomé Mitre, Presidente de la Nación permitió que fuesen enterrados los practicantes de otras religiones. Al ingresar al cementerio, encontraremos los primeros símbolos masónicos, de la vida y de la muerte, representados en once alegorías.
El huso y las tijeras: simboliza el hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento. 
La cruz y la letra P: la paz de Cristo en los cementerios 
La corona: voto de recuerdo permanente 
La esfera y alas: el proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera. 
Cruz y corona: muerte y recuerdo. 
Abeja: símbolo de laboriosidad. 
mordiéndose la cola: el principio y el fin 
Manto sobre La Serpiente urna: abandono y muerte 
Antorchas con llamas hacia abajo: la muerte 
Búho: vigila atentamente y según algunas creencias, anuncia la muerte 
Reloj de agua o Clepsidra: el transcurrir del tiempo, el paso de la vida. 

También suelen utilizarse las letras del alfabeto griego "alfa y omega" (primera y última), simbolizando el principio y el fin. 
Los ángeles son los intermediarios entre lo terrenal y lo celestial. 
Antorchas con llamas hacia abajo: símbolo de muerte. 
Antorchas con llamas apagadas: la vida que se extingue. 
Espada con el filo hacia abajo: una espada que ya no luchará. 
La palma: simboliza el martirio 
El olivo: simboliza la paz 
El roble: simboliza el valor militar. 
Los laureles: simbolizan la gloria. 
En los techos de algunas bóvedas también puede apreciarse un pequeño angelito de rodillas e implorando al cielo: simboliza la obediencia a la ley.