viernes, 26 de octubre de 2012

Murió para estrenar su tumba



Esta historia comienza en el año 1881, el día que David Alleno empezó a trabajar como cuidador en el cementerio de la Recoleta.  

Este inmigrante italiano tenía el sueño de ser enterrado en el cementerio de la Recoleta, tanto fue así que ahorró hasta poder comprarse una parcela en su interior. Encargó la construcción de la bóveda a Juan Alleno, y una vez finalizada, mandó a hacer su escultura de mármol de carrara a un artista de su Génova natal, donde viajó exclusivamente con este propósito.

El trabajo estuvo terminado en 1910, en la estatua figura con todos sus elementos de trabajo (regadera, escoba, plumero y demás) y a los pies de la misma se puede leer: "David Alleno, cuidador en este cementerio 1881-1910".

La insólita historia cuenta, que una vez logrado el sueño de tener su propia bóveda, el sereno avisó a la administración del cementerio que no iba a concurrir más a trabajar, y ansioso por estrenar su anhelada tumba, volvió a su casa y se suicidó.


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