A 200 metros del portón principal de entrada al cementerio de la Recoleta se alza la bóveda de la familia Duarte donde -cinco metros bajo tierra en el segundo sótano- se encuentran los restos de María Eva Duarte de Perón la verdadera Evita.
La bóveda de los Duarte se abrió para recibir a Evita en 1974 cuando sus restos fueron repatriados desde España. Antes su cadáver había sido objeto de un confuso episodio histórico que incluye su destierro a mediados de los cincuenta y su entierro en un cementerio italiano bajo un nombre falso.
La bóveda muestra una tendencia art decó de los años treinta. Su puerta es de bronce con festones flores y hojas sirven de fondo a una cruz latina. La parte superior tiene un brasero símbolo de la eternidad.
Es un punto turístico insoslayable en la necrópolis. Es más ninguna cripta reúne tantos visitantes como la de Evita.
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